martes, 22 de junio de 2010

La Religión o El corazón en la mente - Jiddu Krishnamurti


Una mente meditativa es silenciosa. Su silencio no lo puede concebir el pensamiento.

No es el silencio de un atardecer sereno.

Es el que emerge cuando el pensamiento, con todas sus imágenes, palabras y percepciones, ha cesado por completo.

Esta mente meditativa es la mente religiosa.

Religión que no tiene relación alguna con iglesias, templos o cánticos.

La mente religiosa es la explosión del amor.

Este amor es el que desconoce toda separación. Para él, lo distante es cercano.

No es ni amor a uno ni a muchos, sino ese estado amoroso en el que toda división desaparece.

Al igual que la belleza, rebasa la descripción con palabras.

No es una cuestión intelectual, sino que cuando el corazón penetra en la mente, esta posee una cualidad muy distinta;

entonces es realmente ilimitada no sólo en su capacidad de pensar, de actuar eficazmente,

sino también en el sentido de vivir en un inmenso espacio en el que formamos parte de todas las cosas.

Y sucede algo peculiar que ninguna droga o autosugestión es capaz de producir.

Es como si la mente se adentrara en sí misma, empezando por la superficie y penetrando cada vez más hondo,

hasta que “profundidad” y “altura” pierden su sentido y toda forma de medir es inaplicable.

En ese estado hay completa paz.

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